El dia se presentaba perro de narices, viento, frio y lluvia, menos mal que a la hora de la salida cedio la lluvia y la ida se hizo con el viento más bien de costado, hasta la última media hora no nos empezamos a despojar de los pellejos que llevabamos puestos, y es que cuando cada uno comenzó a quitarse ropa para irnos aclimatando, parecia de cachondeo las prendas que cada cual llevaba puestas jajaja, finalmente en tirantas pero con los manguitos puestos nos dieron la salida a 750 participantes muertos de frio, la rebequita y la copita de coñac se nos olvidó en casa jajaja.
Bien colocado salimos en cabeza Juan, Pruañito, Manuel y German, este último voló bajo como en él es habitual y no le vimos más el pelo... aunque tiene poquillo, los otros tres compañeros hicieron grupo para ir tirando juntos prácticamente hasta los kilómetros finales.
En los tres primeros kilómetros se va bastante rápido, era tirando hacia abajo y era fácil dejarse llevar, aunque no convenia emocionarse, el recorrido era durillo.
Para mi sorpresa el devenir de la carrera es estupendo, fondo, piernas y cardio lo llevo estupendo y voy marcando como un reloj un ritmo de 3´55´´, unos corredores del Palaciego van junto a mí y su ritmo es estupendo para no decaer, justo por detrás a pocos metros van mis amgios, lo sé porque a Pruañito le oí decirme vamos detras de tí Manuel, y aunque seguí igual no llegaron a contactar conmigo y es que los iniciales fueron los que marcaron la diferencia en 3´37´´ y 3´39´´.
Fué cuando llegamos al 16 cuando una pendiente de unos 250 mtrs. me dió el primer puntillazo (como a los toros el picao), de ahí hasta el 19 fuí ya renqueante porque queriendo mantener el ritmo lo terminé de echar todo, y a la entrada a Morón fué criminal, una subida fuerte de al menos 500 mtrs. para luego transitar el 20 por adoquines que destrozaban los gemelos y resbalaban más que el hielo, esto nos hace ir subiendo y bajando las aceras para esquivar lo posible esta situación.
Del 20 al 21 fué un sufrimiento total, ya estaba fundido del todo, menos mal que los últimos metros fuerón cuesta abajo hacia meta y me dejé caer a plomo para volver a ganar inercia.
La carrera estuvo estupendamente bien organizada, puntualidad, autobuses, avituallamientos, voluntarios y "ojo" el kilometraje estuvo perfecto, el Garmin pitaba justo al lado de cada valiza, buf...fué una pasada, el circuito estaba homologado oficialmente.
Para terminar cachondeito de rigor, canticos, chistes y masajito relajante de soleo y gemelos... ¡ay omá que bien sentó! .
Y en la vuelta a casa casi se me desencaja la mandibula de la risa, de escuchar pegotes y chistes jajaja... que güena gente picha! jajaja.